3.3.05

De cómo la ley española cubre a los viejos torturadores diciendo defender a las víctimas.

El título puede sonar un tanto estridente, y lo es; por la única razón de que estoy cabreado. Y estridente o no, eso mismo es lo que consiguen con la maravillosa legislación de patrimonio histórico que tenemos en este país.

Como estoy de mala leche y a mi juicio el asunto lo merece, lo comentaré en clave personal, que así me descargo.

Todo empezó el miércoles pasado, 23 de febrero si la memoria no me engaña. Amanecí bien pronto para hacer una visita al Centro de Documentación del Ministerio de Defensa para consultar unos documentos que no vienen al caso. Me sorprendió el dia nevado como nunca lo había visto aquí. Tras el usual viaje en transporte público, muy recomendable a menos que quieras ordenar papeles o tomar notas para aclarar qué diablos estás haciendo, llegué al Ministerio e inicié los tramites para acceder a él. Son tiempos turbios, así que un militar especialmente quisquilloso me hizo casi desnudarme enfrente del arco voltaico y me pidió que le entregase la cámara digital (repleta de fotos de Madrid nevado) para guardarla en la caja fuerte. Llegué al centro de documentación para descubrir que estaba lleno de obreros con escaleras y martillos. En efecto: cerrado por obras, vuelva usted dentro de una semana que para entonces quizás, y solo quizás, estará abierto (lo cual ha sido cierto) "En fin, se ve que lo militar no quita lo español" pensaba mientras dirigía mi mejor sonrisa del tipo "pero mira que eres perra" a la recepcionista que no se le ocurrió avisarme antes de todo el trámite de entrada. (Disclaimer: Que conste que en el Ministerio de Defensa, obviando las obras y los ritos de paso, suelen tratar excelentemente al visitante, hasta el punto de que el personal se preocupa por ayudarte lo máximo posible, tanto en documentación como en la librería (que también, dicho sea de paso, tiene ediciones muy buenas y baratas de libros de historia militar y estrategia que o no se encuentran o cuestan un ojo de la cara)

Así que ahí estaba yo, sin nada que hacer. El día llamaba al paseo: Madrid blanco por la nieve, el frío calmo de un día sin viento, señoras resbalando en los pasos de cebra, yuppies tirándose bolas de nieve y diciéndose estupideces y de fondo el olor acre del cadaver carbonizado del edificio Windsor, al cual, como todo buen madrileño con cámara, saqué un par de fotos. Mientras caminaba hacia Nuevos Ministerios se me ocurrió que podía aprovechar la mañana acercándome al Archivo Histórico Nacional (AHN) para echar un ojo e intentar ver de qué iban unos "Boletines Informativos de la Brigada Politico Social" de los que había leído últimamente y que me podían servir para iniciar el trabajo principal de la carrera. He de informar de que mi concepción de las magnitudes siempre ha sido un tanto peculiar y el alegre paseo invernal se convirtió en una expedición ártica, caminando bajo la nieve cual esforzado émulo de Amundsen.

Cuando llegué al AHN me esperaba la parte difícil de la odisea. Que si necesita un pase de investigador, que si para ello necesita una certificación de estar realizando una investigación, que si rellene estos papeles para hacerle un pase provisional, que si debe especificar el nombre y objeto de su investigación,que si antes de entrar a la sala debe dejar todo lo que lleve en consigna y entrar solo con un lápiz y folios sueltos. Todo esto por una triste idea que había tenido que me había hecho llegar allí de rebote. Una vez sentado en la sala de investigación con mi lápiz y mis hojas arrancadas del cuaderno me acerco a la señorita y le pregunto por lo que busco. "Huy, eso creo que está restringido, espere un momento". Espero. Viene otro señor :"Esos fondos están restringidos, espere que contacto con la jefa de Fondo Contemporáneo para que la consulte". Espero. Vuelve: "Ahora mismo no parece estar, espere un poco más". Espero. Vuelve: "Suba a su despacho a hablar con ella" Subo. "¿Exactamente que es lo que quiere?". Pienso: "¡Y yo que diablos sé!, sólo quería ojearlos para ver que contienen y para ver si me sirven. Miente, roba, mata". Digo:"pues buscaba unos documentos para una investigación que estoy realizando que bla, bla, bla...". Me permite ver los fondos hasta 1964 y yo de momento cojo un legajo para hojearlo un poco y saber que contiene. Media hora más esperando que me lo trajesen. En total 1 hora y media esperando mientras miraba con envidia cómo mis compañeros de mesa pedían y consultaban codices de 400 años de antigüedad, correspondencias de Indias y documentos militares de la Guerra de Independencia. Si ya lo sabia yo, debí haber cogido historia moderna como especialidad. Por fin llega, un legajo con unas 700 páginas grapadas en grupos de 10 a 20. Información sobre detenciones, sobre actividades de grupos en el exilio, algún informe de ETA...

Con mi nuevo hallazgo hablo con mi profesor para ver si puedo colar un trabajo sobre policía política y sí, puedo. Debería empezar con estadísticas de detenciones que milagrosamente faltan a partir de 1954. Pero no es solo eso, con ese fondo podré incluso completar un par de trabajos más para las asignaturas. La vida me sonríe y es el maldito año del historiador imberbe. Trabajo duro y gratificante y nada puede salir mal.

Pero todo siempre puede salir mal y si se trata de mí parece que tiene todas las papeletas para hacerlo. Anteayer me percaté de que haciendo una simple resta, operación matemática al alcance de todo historiador, por ley (que ahora comentaremos) no deberían haberme dejado ver esos fondos. O hubo un error (y cuando se intenta poner todas las trabas posibles para que alguien acceda a algo no suelen ocurrir) o por alguna triquiñuela legal, oscura y sin referencia sí puedo verlos.

Esta misma mañana me acerco con mi lápiz y mis folios sueltos y recibo la confirmación: es un error; mira que no haberte dado cuenta; lo sentimos mucho; estas de nuevo sin nada y ahora a explicárselo a tu profesor, que intentará endilgarte algún otro trabajo si no te ha tomado ya por tonto de remate. De todas formas, como sólo quieres las estadísticas puedes hacer una petición para que unos amables funcionarios te purguen los legajos y te dejen sólo las cifras que quieres, pero ya sabes, eso consume tiempo y estamos muy ocupados...

Y Aquí estoy royendo mi cabreo y el triste bocadillo que me había preparado para comer fuera. A empezar de nuevo con un -10 a la moral de campaña pero con la gratificante experiencia de saber de verdad como es un maldito archivo.

Ahora bien, ¿cuál es esa magnifica ley que ha marcado fatídicamente mi existencia durante esta semana? Se trata de la Ley 16/1985, de 25 de junio , del Patrimonio Histórico Español. Escarbamos hasta el Artículo 57 (Título VII, Capítulo I) y nos encontramos lo siguiente:

Artículo 57.

1. La consulta de los documentos constitutivos del patrimonio documental español a que se refiere el artículo 49.2 se atendrá a las siguientes reglas:

a.Con carácter general, tales documentos concluida su tramitación y depositados y registrados en los archivos centrales de las correspondientes entidades de derecho público, conforme a las normas que se establezcan por vía reglamentaria, serán de libre consulta a no ser que afecten a materias clasificadas de acuerdo con la Ley de Secretos Oficiales o no deban ser públicamente conocidos por disposición expresa de la Ley, o que la difusión de su contenido pueda entrañar riesgos para la seguridad y la defensa del Estado o la averiguación de los delitos.

b.No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, cabra solicitar autorización administrativa para tener acceso a los documentos excluidos de consulta pública. Dicha autorización podrá ser concedida, en los casos de documentos secretos o reservados, por la autoridad que hizo la respectiva declaración, y en los demás casos, por el jefe del departamento encargado de su custodia.

c.Los documentos que contengan datos personales de carácter policial, procesal, clínico o de cualquier otra índole que puedan afectar a la seguridad de las personas, a su honor, a la intimidad de su vida privada y familiar y a su propia imagen, no podrán ser públicamente consultados sin que medie consentimiento expreso de los afectados o hasta que haya transcurrido un plazo de veinticinco años desde su muerte, si su fecha es conocida, o, en otro caso, de cincuenta años, a partir de la fecha de los documentos.

2.Reglamentariamente se establecerán las condiciones para la realización de la consulta de los documentos a que se refiere este artículo, así como para la obtención de reproducciones de los mismos.


Que se ve completado por el Artículo 25 del Real Decreto 111/1986, de 10 de enero que dice así:

Artículo 25.

1.No se permitirá la consulta pública de los datos relativos a la situación jurídica, localización y valoración económica de los bienes sin el consentimiento expreso del titular, conforme a lo dispuesto en el artículo 57.1.c) de la Ley 16/1985.

2.En el caso de que falte el consentimiento del titular para informar sobre la localización del bien y si existe una solicitud razonada para su estudio con fines de investigación debidamente acreditados, la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico lo comunicará al organismo competente para la protección del bien a fin de que acuerde las medidas oportunas para el acceso al mismo, sin desvelar en ningún caso los datos a que hace referencia el apartado anterior.



En román paladino esto viene a decir que para la consulta de cualquier documento que contenga datos jurídicos, económicos o policiales de alguna persona se requiere la autorización expresa del titular o 50 años desde que el documento fue expedido o bien esperar 25 años después de que el pobre diablo muera. Parece hasta lógico para aquel que quiera saber qué tipo de lencería utilizaba el abuelo del vecino cuando la policía le pilló violando gallinas. Pero lo que sucede, por ejemplo, en mi caso o en el de toda persona que quiera estudiar las formas de represión o de control político es que debe pedir permiso a todas y cada una de las personas que son mentadas en las 750 páginas de cada legajo, casi en su totalidad los propios detenidos por la Brigada Político Social. No queda claro cómo se espera que sepas todos esos nombres ni cómo conseguir una forma de contacto. Es decir que para indagar en cómo la policía política abusaba de su posición,detenía bajo cargos poco definidos o falsos, sacaba declaraciones a hostias, mantenía presa a la gente más allá de las 72 horas expresas en el Fuero de los Españoles e incluso llegaba a defenestrar a los detenidos hay que ir año a año, según se vayan liberando. Hoy en día se permite consultar hasta 1954. Para saber cómo funcionaban los campos de concentración, los batallones de trabajos forzados o los tribunales militares especiales que juzgaban por rebelión contra la patria y por traición a aquellos que permanecieron leales al gobierno republicano en los años 40 ha habido que esperar hasta el 2000. El análisis de los procedimiento jurídicos que el Tribunal de Orden Público, tribunal especial para la represión política, llevó a cabo no se podrá empezar hasta 2013 y no se podrá dar un balance total hasta el 2027. O eso o bien se agencia uno por método mágico al uso el nombre de todos los mecionados y uno por uno consulta a los presos, torturados, detenidos, maltratados y esclavizados durante los últimos 50 años para poder contar el porqué ellos se encontraron en esa situación.

Ahora, por favor: ¿A quien defiende esta ley? ¿A las víctimas o a los torturadores?

12.2.05

Lo paranormal, la ciencia y el favor escéptico.

Dentro del mundo paranormal a veces florecen ciertas cuestiones sobre la conveniencia de ser considerado como una ciencia, como algo paralelo a la ciencia o como algo que no tiene nada que ver. Nótese que no digo polémicas ni nada por el estilo; las discusiones dialécticas normales a cualquier otro conocimiento no existen en las paraciencias; cada uno dice lo que bien le parezca y si entra en conflicto con lo que dice otro: punto para ambos y que decida el lector. Lo que nos lleva al tema de que dentro de las paraciencias no hay hechos aceptados sobre los que basarse para avanzar en el conocimiento, lo cual hace muy dudable su utilidad. Pero volvamos, a lo que decíamos que de tanto tiempo sin escribir estoy algo verborreico.

Son recurrentes las llamadas (por lo general con carácter de discurso interno, para jalear a la audiencia) a que la parapsicología alcance el estátus de ciencia de pleno derecho, que sea enseñada y desarrollada en universidades de prestigio y que sus propuestas sean aceptadas como lo son las de las demás disciplinas del conocimiento. Muchos parapsicólogos refugian su diletantismo en la falta de un marco académico reglado que los ampare y se aprovechan eso para rechazar los argumentos científicos como ellos creen que los científicos rechazan los suyos. Sin embargo, este discurso cambia radicalmente cuando reciben criticas “pesadas”. En ese momento y por lo general tratan de ampararse en el necesario respeto a sus creencias, que tienen tanto derecho a mantener como cualquier otro. Al parecer el querer tratar lo paranormal como ciencia o como creencia según soplen los vientos no les parece en nada paradójico. Pero nada lo es cuando se quiere mantener la integridad del ego o de la bolsa.

El caso es que aquí entra el gran favor escéptico, que parece que ambos no alcanzan a reconocer. Los englobados en esa categoría (cuya denominación no me parece del todo acertada) son los únicos que conceden, de forma tácita, una de las primeras aspiraciones de todas las paraciencias: desde un primer momento se acercan a ellas y las critican como si de cualquier otra rama del saber se tratase. Son ellos quienes buscan y exigen un método válido para los descubrimientos paracientíficos; quienes aplican los estándares de verificación de cualquier otra ciencia a las paraciencias; buscando la igualdad entre ellas; son los que tratan de desarrollar las consecuencias lógicas que la realidad de un fenómeno paranormal podría tener; son los que se molestan en pedir fuentes, igual que se le piden a cualquier estudio histórico, por limitado que sea. Los únicos que tratan lo paranormal como ciencia de hecho son los escépticos

Claro está, lo hacen de forma interesada. Saben que la gran mayoría de las afirmaciones paracientíficas no aguantan un asalto contra este método y que la victoria por K.O. está casi asegurada. Ese es el momento de refugiarse en lo paranormal como creencia y esperar a que amaine el temporal.

Un pequeño ejemplo:

Nadie dentro del mundo paranormal se ha molestado lo más mínimo en desarrollar las posibles implicaciones que la aceptación de la foto de un fantasma o una psicofonía significan para nuestro mundo inmediato. Se quedan en la aseveración de que este es un mundo misterioso (¡ah!, ¡oh! la audiencia queda pasmada). Pero misterioso o no, lo que sí es cierto es que es un mundo en el que los hechos, por triviales que parezcan, tienen un gran impacto. Si aceptamos acríticamente que en esa foto hay un fantasma o que esas voces misteriosas que grabamos son de difuntos estamos aceptando un buen montón de cosas no probadas. Aceptamos que existe, si no la inmortalidad humana, sí la supervivencia a la muerte en otro estado. Aceptamos que ese estado es físico (las manidas “energías” comodín) ya que pueden interactuar con nuestra realidad impresionando papel fotográfico o modificando las pautas magnéticas de una cinta con emisiones no captables de ninguna otra forma. Esto implica que gran parte del conocimiento físico está basado en presupuestos erróneos (la misma definición de energia, por ejemplo) o como mínimo incompletos y que ese conocimiento físico, que por ahora funciona tan bien (tanto como para mandar una sonda de reconocimiento a un satélite en Júpiter, por citar alguno de sus últimos logros más sonados y fascinantes) debe ser revisado en su raíz. Implica también que la consciencia humana va más allá de lo biológico y que no responde a los condicionantes orgánicos; que el cuerpo no es más que parte no necesaria del ser humano, por lo que gran parte de la ciencia médica está equivocada y que campos como la neurología o la psiquiatría están erradas al dar causas orgánicas a los problemas de la mente. Implica que numerosos aspectos morales a la hora de afrontar la muerte a nivel personal y social han de ser revisados, lo cual podría tener un gran impacto en nuestra sociedad (¿los derechos humanos son aplicables a los humanos “no somáticos”? Reconozco que parece una gilipollez, pero si se prueba la existencia humana en el más allá sería un pregunta legítima)

Todo esto aparece simplemente aceptado como cierta una foto de un fantasma o una psicofonía. Viendo todo lo que habría que cambiar al aceptar eso, bien vale la pena no ir con prisas y tratar de probar la veracidad de la foto o de la grabación, punto por punto. Antes de desechar gran parte del conocimiento humano, pidamos algo de rigor.

A mí modo de ver, que los supuestos profesionales o los aficionados no se planteen seriamente estas implicaciones no denota nada más que el gusto por lo paranormal no va mas allá del que otros ganamos al leer una buena novela de terror. Es decir, se trata de un mero divertimento, que, al no poder competir con verdaderas creaciones geniales de la ficción, se envuelve de un manto apolillado de realidad para intentar impresionar más. Es un recurso literario bien conocido, y válido hasta cierto punto (ese Cide Hamete Benengeli cervantino me viene a la mente), que intenta dar un sentido metaficcional a la obra sin llegar a entrar en el campo de la realidad.

Por lo común esta labor escéptica de situar a las paraciencias precisamente donde ellos quieren que se las sitúe no es bien acogida. La única explicación lógica que le encuentro es que desean la cátedra, suponiendo que la ciencia se basa solo en potestas, y no en auctoritas. Lo que no quieren, o no terminan de comprender, es que las ciencias se basan precisamente en la crítica, en el contraste y en tirar por tierra teorías sin pasión ni compasión. La mayoría de las veces esa crítica ya la ha ejercido el mismo autor o el debate académico no permea su ámbito, por lo que su aceptación suele aparecer como mero trámite, pero otras muchas veces, el avance se acepta o se desecha tras una feroz crítica. Y esto es precisamente lo que no están dispuestos a asumir. La crítica hacia ellos o incluso entre ellos es anatema. El camino hacia la homologación de las paraciencias como rama del saber se lo cierran ellos mismos, a pesar de sus diatribas.

8.2.05

Mal día para la Historia

Escribo esto desde la que no es la mejor de las situaciones. Javier Tusell acaba de morir de una infección sanguinea en Barcelona. Por lo poco que sé se ha tratado del final de una larga enfermedad. En cierto modo me siento huerfano. Sus libros y estudios han sido desde hace años una fuente básica de documentación e inspiración. Este año debia haber sido profesor mio si no me hubieran aconsejado lo contrario por su "indisposición".

Tengo tantas cosas que decir que se congestionan y no aciertan a salir.

Esta es una lista muy parcial de sus libros:

"Franco y los católicos. La política interior en España entre 1945 y 1957" ( 1985)
"Franco y Mussolini. La política española durante la segunda guerra mundial" ( 1985) junto a Genoveva Queipo de Llano.
"La derecha española contemporánea" (1986), junto a Juan Avilés.
"La España de Franco" (abril de 1989)
"La dictadura de Franco" (1989)
"Franco en la Guerra Civil, una biografía política" (1992)
"Carrero. La eminencia gris del régimen de Franco" (1993)
"Tiempo de incertidumbre: Carlos Arias Navarro entre el franquismo y la transición (1973-1976)" (2003) junto a Genoveva Queipo de Llano.

Permanecerán


5.1.05

De cuando la URSS conspiraba con la Santa Sede

Todo comenzó allá por 1959 cuando, bajo los auspicios de Juan XXIII, la Iglesia católica inició uno de sus más titánicos y controvertidos esfuerzos para acercarse al seculum: el Concilio Vaticano II. En realidad, la labor del concilio no hizo más que recoger y ratificar los avances sociales practicados durante años en el mundo occidental, pero, para la nacionalcatólica España, fue como un terremoto. Los cambios en la Iglesia española empezaron a sucederse avalados por el Concilio, eso sí, merced a una importante brecha entre quienes aceptaban las directrices conciliares y quienes seguían aferrados a su tradicionalismo religioso. Esto, unido a otras controversias como la búsqueda de un nuevo concordato y las desafecciones del clero vasco y catalán hicieron que para 1969 la Iglesia se viese como uno de los más peligrosos enemigos de la dictadura franquista, enemigos que, por otra parte, empezaban a crecerle como enanos. Y era comprensible su peligrosidad. La Iglesia había sido uno de los principales sostenes del régimen, el primero en darle justificación moral y política. Esta nueva deriva solo podía deberse a la mas execrable de las traiciones.

La desafección quedaba patente en la declaración conjunta presentada a la Asamblea de Obispos y Sacerdotes en la que se iniciaba la autocrítica por el papel de la Iglesia en la guerra civil. No solo acababa con la justificación religiosa, la primera de todas, sino que interpretaba el conflicto como acaecido entre hermanos, entre españoles; no entre la verdadera España y la antiespaña. No llegó a alcanzar los dos tercios necesarios para ser publicada, pero una inquietante mayoría votó a favor.

Muchos de los altos cargos del franquismo eran sinceramente católicos, sin embargo la nueva corriente les era completamente extraña e inadmisible. Era el momento propicio para aplicar la castiza expresión "más papista que el Papa". La nueva vía conciliar no podía ser cristiana y si el Papa y la jerarquía la seguían debía ser por intereses ocultos o por mera desinformación, como Franco llegó a decir por carta a Pablo VI. La realidad no cabía en sus estrechas y rígidas estructuras mentales, así que se pasó a moldear la realidad para que pudiese entrar. Para muchos, el Pontífice había iniciado una ofensiva en toda regla contra España, a través del intento de derrocamiento del régimen. Otros cargos, sobre todo adscritos a Falange, tomaban el papel del más virulento anticlericalismo ("¡Tarancón al paredón!").

El delirio al que llegaba este precario equilibrio ideológico se hizo patente en 1972 cuando el Servicio de Información de la Dirección General de Seguridad comentaba el reciente documento "La paz es posible" de la Comisión Nacional de Justicia y Paz. La realidad necesitaba ser parcheada para hacerla comprensible y se recurrió a la conspiranoia mas febril. El Vaticano había desencadenado una virulenta ofensiva contra España y la hispanidad (incluyendo iberoamérica; esas voluntades de imperio que aún coleaban). El único fin de esta ofensiva era honrar el secreto acuerdo del Vaticano "en contubernio" con la URSS según en cual la Iglesia vendía la hispanidad al comunismo y a cambio en los países satélites de la Unión Soviética se permitía la elección de obispos (cosa que llevaba tiempo sucediendo) El Vaticano atacaba la estructura política española para permitir la entrada de los partidos, "incluso el comunista de la mano de Carrillo" como primer paso para la llegada de la horda roja. La alucinación no terminaba ahí: para contrarrestar la alianza entre las dos potencias se sugería una nueva formula de política exterior. El acercamiento diplomático a la China comunista que además traía la ventaja de dejar sin argumentos a quienes atacaban al régimen por considerarlo fascista. El acercamiento a la China roja podía servir para amenazar las fronteras soviéticas incluso con un enfrentamiento armado si proseguía la ofensiva religiosa contra España. China era en ese momento "un gran aliado frente a los rusos y clérigos vaticanistas"

Incluso aunque no contase con el agravante de que se debe a una teoría lanzada desde un estado (desde el servicio de "inteligencia" de un estado), siempre me ha parecido una de las mayores y más creativas teorías de la conspiración que he conocido. Tanto formulísticamente como por su alcance es del todo paradigmática: encontramos la sobrevaloración del objeto, la necesidad de juzgar las intenciones, el victimismo más patético…unido a la sin par prosa franquista.


Todo esto y más en: Ysás, P. "Disidencia y subversión", ed Crítica, Barcelona, 2004

19.12.04

I´m back

Por si alguien se ha extrañado de la falta de actualización del blog informo que sigo con vida. En estos últimos días han comenzado, con brío, las obligaciones y empiezan a acumulárseme los deberes después de un tiempo de relativa inactividad. Y he empezado fuerte con la asistencia al maratoniano encuentro “Intelectuales y franquismo: los nuevos maestros” organizado por el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED. Y digo maratoniano porque han sido dos días cargaditos de conferencias y mesas redondas que, dado el interés suscitado y la calidad de los ponentes y algunos de los asistentes, llegaban a extenderse hasta bien pasado el tiempo reglamentario. A lo que hay que sumarle que se compaginaba con la presentación de mis cursos de tercer ciclo, con lo que la cantidad de información a procesar se me ha multiplicado sobre la mesa.

Para quien pueda interesar (WARNING: plastazo a continuación):
El encuentro se abrió con la intervención de Santos Juliá quien, de forma quizá demasiado categórica y reduccionista, nos habló de la cesión que la posguerra trajo a las vías intelectuales de principio del siglo XX y el paso obligado a una generación intelectual dirigida con una clara intencionalidad política. Jordi Gracia expuso una matización cargada de anécdotas a la anterior tesis, explicando ciertas pervivencias de la cultura intelectual durante el primer franquismo, aunque a mi ver faltó un análisis de la verdadera repercusión que estas pudieron tener en el medio social. Feliciano Montero se extendió sobre lo que la figura de Joaquín Ruiz Jiménez y las corrientes intelectuales católicas de Francia en los años treinta incidieron en la autocrítica del catolicismo, la búsqueda de un activismo social y la conformación de los grupos demócratas católicos dentro de la dictadura.


Tras una frugal comida y cierta reestructuración programática el encuentro continuó con una exposición sobre la intelectualidad comunista tratada desde la figura de Semprún por Felipe Nieto. Tras él Javier Muñóz Soro se extendió sobre la publicación “Cuadernos para el Diálogo”, catalizador del proyecto demócrata cristiano de Ruiz Giménez y centro de debate entre distintas tendencias dentro de lo que cabe. Para terminar el día una mesa redonda sobre la continuidad y ruptura de la tradición liberal, moderada por Alicia Alted, girando en torno al uso de la “y” o de la “o”entre “continuidad” y “ruptura”. Es decir cuánto de ruptura y cuánto de continuidad hubo, siempre afinando la cronología, elemento determinante en el estudio del franquismo.

Con esto terminó el primer día, momento de tratar de poner algo de orden a las notas y de descargar un poco la cabeza de nombres, datos y experiencias.

El segundo día estaba más orientado a publicaciones particulares, aunque por variados problemas se tuvo que retocar. Además, tuve que asistir intermitentemente, ya que se intercalaban reuniones con los profesores de mi nuevo curso. Inició el día Annelies van Noortwijk hablando sobre la publicación “Triunfo” y su círculo intelectual. Le siguió Susana Sueiro quien se extendió sobre la creación del diario “El País” y su influencia en el medio social. Terminó la mañana Albert Forment quien hablo sobre la editorial en el exilio “Ruedo Ibérico” y su devenir durante el franquismo y principios de la transición. La tarde transcurrió con un espacio de comunicaciones y la exposición de Abdón Mateos sobre el socialismo y los intelectuales, a los que no pude acudir. Y, como broche final, una mesa redonda sobre “Cuadernos para el Diálogo” a la que acudieron los históricos colaboradores de la publicación Eduardo Cierco e Ignacio Fernandez de Castro y Elias Díaz filósofo e historiador coetáneo de la intelectualidad en el franquismo (quien además tuvo el gran detalle de regalarnos su libro “Pensamiento español en la era de Franco (1939-1975)” por lo que desde aquí le doy las gracias) Dado el gran interés de los testimonios históricos de los ponentes la reunión se extendió hasta bien pasada la tarde.

En general se suscitaron interesantes controversias que tendrán que ser resueltas y que, puede que en poco tiempo entren en la arena pública con fuerza. Por ejemplo: ¿Cuáles son las raíces de la democracia española? O mejor expresado ¿En que medida los grupos renovadores en España y la acción desde el exilio inciden en la preparación para la etapa democrática? Me temo que este será el que más oiremos en el futuro, ya que posee un uso político muy grande. O ¿Por qué la labor antirégimen del PC no se vio premiada con una representación electoral del mismo calibre una vez terminada la dictadura? ¿A cuento de qué la masiva conversión de personajes católicos al marxismo durante el final del franquismo? Junto a otros muchos de similar relevancia.

En fin, extenuante pero gratificante. Ahora si me disculpan tengo un buen montón de hojas manuscritas que poner en orden. En breve seguiremos con los temas habituales aquí. No me cambien de blog.



PS: Revisando la tónica general del blog quizás a alguien sorprenda la naturaleza de este post. A pesar de mi interés por la historia antigua y de la ciencia mi verdadero campo profesional se encuentra en la España contemporánea y más precisamente en el franquismo. Campo que no goza de demasiado interés general salvo para el incidental uso político, lo que lo hace bastante más incomodo que trabajar sobre las Cantigas del Rey Sabio. ¿Qué le vamos a hacer?

14.12.04

Momias, mitos y "medicina alternativa".

En la última entrada comencé a hablar un poco sobre momias y pseudociencias y paranormaleces. Es un tema con mucha chicha (no pun intended) De hecho es un tema tan machacón e inconsistente que tiene varios siglos de antigüedad. Y es que cuando a algo se le quiere ver misterio, le ponemos todo el que haga falta.

El que una cultura de gran sabiduría misteriosa y oculta otorgase ese trato tan peculiar a sus muertos debía esconder algo. Y este algo, hasta que se puso de moda que las momias andasen aterrorizando al personal, fueron sus asombrosas propiedades curativas. Hasta el siglo XIX corrió una leyenda ampliamente difundida de que, hacia el siglo XIV, un famoso médico judío utilizaba polvo de momia para curar las heridas de guerra tanto a los árabes como a los cruzados (lo cual nos permitiría enlazarlo con los templarios y teorizar sobre un montón más de chorradas de las que nos proponíamos) Este mito es fácilmente rastreable hoy en día. No hay más que leer a Shakespeare, quien se hace eco de la panacea del polvo de momia en su famosa obra Otello.

La asociación entre la conservación de los cuerpos y las propiedades medicinales aparecían implícitas en su propio nombre. El físico (de medicina, no de física) árabe Abd el-Latif, allá por el siglo XII, relaciona directamente las momias con el persa "mumia" que significa bitumen (betún), que en el mundo árabe siempre tuvo fama de tener propiedades antisépticas. Las cruzadas y las fronteras cristianas con el mundo musulmán en las penínsulas Ibérica e Itálica permitieron la entrada de la cultura y ciencia árabe en Europa y, junto a las traducciones de Aristóteles y los avances médicos de Avicena, llegaron las maravillas de oriente y los misterios de las momias. La leyenda de sus capacidades sanadoras se extendió rápidamente de forma que Europa entró bien pronto a formar parte del mercado internacional de momias que propiciaría saqueos indiscriminados hasta el siglo XIX. Para añadir más credibilidad al mito, la mayoría de las momias extraídas eran, por su mayor disponibilidad y número, del nuevo imperio cuando ya se había democratizado el culto funerario en Egipto. Éstas eran de peor calidad que las del imperio antiguo, reservadas a faraones, por lo que la piel del difunto adquiría una tonalidad oscura. Este efecto sirvió para dar apoyo a sus capacidades medicinales, al explicar que se debía al baño dado al cadáver con betún. El aumento de la demanda hizo que la oferta tuviese que crecer, por lo que, cuando las momias no eran suficientes se procedía, claro está, a la falsificación de estas. Una lástima que no conociesen las maravillas de la homeopatía; con una sola momia habrían tenido para siglos. Hacia mediados del sigo XVI el médico Navarro Guy de la Fontaine se sorprendía del volumen que alcanzaba el mercado de momias falsas. Éstas eran conseguidas bañando cadáveres en natrón, siendo después secadas y vendadas. El resultado era tan aparente que hasta que no se comenzó a realizar pruebas de rayos x a las momias muchos museos fueron engañados por estas momias falsas. Tampoco parece que sus poderes curativos se redujesen con el embuste.

Las propiedades de tan magnifica panacea eran, entre otras, la curación de úlceras, huesos rotos, epilepsia y dolor de muelas según el “Hydriothapia, or Urn Burial” de Thomas Browne (1658). Si bien no era una mala lista, es de agradecer que la paramedicina avance y nos traiga mucha mas tranquilidad con los avances digitales. El polvo de mumia no faltó nunca en ninguna botica real. Francisco I de Francia supo curarse en salud y siempre llevaba encima un saquito con picadura de momia. Igual de agradecido debía estar a la sabiduría egipcia como la reina de Inglaterra al príncipe de Persia, que en 1809 tuvo a bien regalarle la preciada medicina.

Sin embargo no todo son alegrías en esta historia. La insidia no conoce de épocas y siempre existió quien dudase de las propiedades curativas de la momia como Ambrosie Paré, cirujano francés, que sostenía que las propiedades mágicas del polvo de momia se quedaban en dolor de estomago y náuseas.

Evidentemente se trata de un método milenarísimo y avalado por la sabiduría egipcia, por lo que me pregunto a que esperan nuestros queridos políticos para empezar a rascar momias para que sus propiedades curativas lleguen a todos los españoles por medio de la Seguridad Social. Por suerte, en momentos en los que la ingesta de pedazos de muerto milenario por medio de disolución en líquido se consideraba sanativa su falsedad no hacia demasiado daño. Era eso o una sangría. Hoy en día ese tipo de creencias podrían, y de hecho lo hacen, negar una atención médica que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Sin embargo las momias siguen creando o ayudando a crear mitos, como las terribles maldiciones de los faraones(las cuales, por sanidad mental dejaré para otra ocasión), o la intervención de atlantes, extraterrestres u otros seres maravillosos en la historia humana. Igual que las similitudes piramidales entre culturas distantes sirven a algunos para teorizar sobre seres maravillosos que viajaban de un continente a otro repartiendo planos de pirámides (será que la humanidad nunca ha sido lo suficientemente avanzada para imaginarlas) , las momias de diferentes culturas son usadas para este probar esta misma bobada. Pues lo sentimos mucho, pero los análisis hechos a momias demuestran que las técnicas de embalsamamiento egipcias poco tienen que ver con las peruanas o guanches. Las únicas momias encontradas similares a las egipcias son las encontradas en la Via Appia en Roma. Y ¿Saben qué?: Tienen una explicación que no implica a ningún ser suprahumano, solo a unos cuantos sacerdotes de Isis que ejercían su ministerio en la urbe imperial.

Cosas de la Historia.

12.12.04

Los misterios de las pirámides.

La egiptomanía, gracias a su tratamiento misterioso y hermético, ha dado lugar a las más descabelladas leyendas y maguferíos a lo largo de la Historia. Curiosamente, pocas veces se puede llegar a leer explicaciones, fuera de la literatura profesional, sobre religión egipcia que nos muestren que se trataba de un corpus lógico (dentro de sus propios presupuestos, claro) que no necesita de atlantes ni pirámides nucleares para resultar unitario, neto y bello.

La gran pregunta: ¿Por qué las pirámides tienen forma de pirámide? ¿Diseño sugerido por extraterrestres? ¿Forma ideal para hacer acumuladores de energía capaces de afilar cuchillos y Tizonas? ¿Parte de un plan de atlantes aburridos para urbanizar la tierra?

La realidad resulta más simple que muchas de las explicaciones que nos quieren endilgar, pero no menos fascinante. Las pirámides son como son por dos razones: primera, que una pirámide es la forma arquitectónica más simple que existe después del cono y segunda, porque tiene un papel importante dentro de la mitología y concepción del mundo que tenían los egipcios. La forma de su construcción es tal porque representa nada más y nada menos que la colina primigenia. Me explico: Los egipcios basaban su vida en el río Nilo. Era fuente de vida y la única razón de existencia de la antigua civilización. Estudiándolo, pudieron observar que cuando las aguas se retiraban quedaban grandes montículos de sedimentos aluviales que, además de ser la tierra en la que se sembraba, garantizando gran cosecha, podían verse salir de ellos todo tipo de pequeños animales como ranas o serpientes. Estas colinas de limo que parecían generar vida fueron integradas dentro de la mitología, dándoseles el papel en sus cosmogonías de principio de la vida. En ellas, el primer dios (ya fuese Osiris o Thot) surgía de la colina primigenia situada dentro del mar y engendraba la primera estirpe de vida masturbándose, escupiendo o generando ranas. Esta explicación de la forma pirámides se ve probada con el hecho de que el conjunto funerario estaba rodeado de un murete levantado con ladrillos contrapeados en zigzag, que simbolizaban el mar que rodeaba a la colina primigenia. Este concepto lo vemos en multitud de obras egipcias, como los templos fluviales construidos en el río para que fuesen cubiertos por el limo durante la inundación. La pirámide y la forma en talud son comunes en la cultura egipcia ya que representan eso, el lugar de donde nació el mundo.

Las momias tienen también un origen mucho más pedestre que el que se nos intenta vender, además nos sirven para ver que los ritos funerarios egipcios, a pesar de ser muy complejos, poseían siempre una razón. El cuerpo se embalsama como sustento terrenal para uno de los espíritus del difunto: el Ka. El ka es el espíritu que todo posee (animado o inanimado) y que se queda en la tierra de los vivos tras su muerte. Tiene necesidades, igual que en vida. Para comer se le ofrendan viandas de las cuales el difunto solo come el ka, el resto se echa a perder. Como a la larga alimentar al abuelo salía caro se “descubrió” que las meras representaciones eran capaces de tener ka, de forma que con pintar un campo de siembra y unos cuantos sirvientes o tallar una charca con patos y algunos cazadores, la comida quedaba asegurada. Esto dio lugar a otro problema, si las pinturas generaban un ka que podía relacionarse con el del difunto ¿Quién querría que le pintasen en su morada eterna escorpiones, leones o cocodrilos? La solución a tan incomoda situación se halló en representarlos ya heridos o sin aguijones o dientes, quitándoles gran parte de su peligro. También permitía pequeños trucos muy útiles para el encerrado por una eternidad, como poder vigilar a los deudos a través de ojos pintados o grabados en la pared, los llamados udja.

La costumbre de la momificación se supone, cosa apoyada por la arqueología, que se debe a la observación de momificaciones naturales. Los primeros enterramientos se hacían en la arena del desierto a poca profundidad. Los cambios de temperatura extremos, ayudados por la arena, propiciarían una rápida desecación del cadáver que quedaría momificado. El descubrimiento de este hecho conduciría a los egipcios a pensar que algo de nosotros queda en este mundo, iniciando la creación del rito mitológico del Ka. Cuando comienzan a crearse grandes tumbas para alojar todo aquello que el difunto quisiese llevarse al otro mundo, el cadáver, sin contacto con la arena, se descompone de forma normal, lo que impulsaría a investigar sobre técnicas de embalsamamiento.

Muchísimo más para hablar hay sobre el tema, pero, de momento nos quedaremos aquí. Como se ve, las distintas creencias egipcias tenían una razón de ser y una lógica interna propia, lo que nos permite saber, hasta cierto punto, como funcionaban sus estructuras mentales. Bien pensadas parecen mucho mas razonables que las cosas que se pueden leer por ahí sobre el tema.

Ahora bien, ¿Por qué necesita la gente inventarse fantásticas historietas de extraterrestres, atlantes y extrañas energías? Para intentar explicarlo no, desde luego. Quizás necesitan saciar su ansia de misterio, necesitan dar rienda suelta a su imaginación y teorizar sobre bases inventadas para dar algún sentido maravilloso a lo que ven. Parece que es así, pero nunca lo entenderé. Mucho mas interesante considero pasar una tarde con un buen libro de egiptología o visitando un museo arqueológico, que andar sometiendo nuestra razón a estrambóticas teorías que nos niegan un verdadero conocimiento sobre la Historia.

Cada día estoy mas convencido de la veracidad de lo que decía Edward Abbey:

«Belief in the supernatural reflects a failure of the imagination»

9.12.04

Un debate milenario

Soy el primero que, cuando da una mirada a su alrededor y ve el estado actual del mundo y los múltiples embates de lo irracional, cree vivir en una lucha perdida. El fundamentalismo religioso crece por todos lados alimentándose de la radicalización de posturas; las paramedicinas, apelando a evidencias anecdóticas, consiguen suplantar el terreno de la medicina tradicional; la gente ceba su natural curiosidad con teorías estrambóticas, que no necesitan de evidencia alguna, etc.. A veces me hace pensar que, para esto, mejor nos habíamos quedado en la caverna de la que supuestamente salimos.

Sin embargo, las cosas, que no son rosas, han de ser vistas con perspectiva; histórica, por supuesto. Si damos un pequeño vistazo a la evolución de la Historia del Pensamiento, podremos comprobar como, a fuerza de hechos, el racionalismo ha conseguido ponerse a la cabeza en las estructuras mentales humanas. No digo con esto que las creencias irracionales estén en vias de extinción o que haya que desestimar su peligrosidad, sino que, con el tiempo, se ha conseguido que funcionen a la defensiva, que sean ellas quienes deban justificarse e incluso valerse de parte de la razón para justificar su existencia. Así, podemos ver como se intenta hacer espacio a la fe dentro de la razón, como forma de pervivencia de las mayores religiones; o como ciertas pamplinas buscan cobijo en los tecnicismos científicos para intentar ser más competitivas.

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que era la razón quien debía justificarse, la que trataba de hacerse un hueco entre el pensamiento mágico. Como ejemplo de esta lucha voy a extenderme un poco sobre la figura de Averroes.

Como introducción baste señalar que Al Andalus no era un foco de terrorismo yihadista como algunos pretenden hacernos creer pero tampoco era un espacio de tolerancia abierto a todo tipo de pensamiento. La llamada invasión musulmana, excepto por algunas batallas y escaramuzas, se hizo en su totalidad a golpe de monedero. El hecho de que solo se tardase 20 años en tomar la península y penetrar en Francia, y que la islamización fuese también muy rápida es indicativo de que fueron relativamente bien aceptados. Pero, dentro del mundo musulmán, Al Andalus siempre apareció como un foco tradicionalista y ortodoxo, mientras que en oriente florecía la herejía. Siempre he sospechado que eso debe ser algo que viene con la tierra. Mientras en el este la filosofía siempre gozó de gran renombre, en la península tardó en aparecer. Pero, eso sí, lo hará de forma espectacular de mano de Averroes y Aristóteles. Averroes será el mejor comentador del gran filósofo, dedicándole tres obras integras en las que resume, expone y comenta la doctrina del griego.

Evidentemente Aristóteles y la filosofía en general tenían un componente altamente peligroso para la ortodoxia, por lo que Averroes se verá desde el principio obligado a justificarse ante la autoridad. Porque: ¿Quién necesita pensar o aplicar la lógica para llegar a cualquier conclusión, cuando ya tenemos la verdad revelada en el Corán (léase, por igual, Biblia, Pentateuco, Bhagavad-Gita, etc.)? Frente a esto, Averroes está convencido de la necesidad del pensamiento lógico y no solo eso, sino que pronto separa a Aristóteles de Platón, eliminando toda interpretación idealista y mística, que siempre ha casado mejor en la concepción canónica religiosa. Era un tipo peligroso que atacaba a la cultura imperante. Contra él no quedaba más que destruir la filosofía misma, a lo que se pone el pensador ortodoxo Al Gazzali publicando una obra que tendría el muy sugestivo título de “La destrucción de los filósofos” sosteniendo el argumento de la inutilidad de la filosofía frente a la verdad revelada. Averroes responde, obviando la defensa de los filósofos y centrándose en la de la propia filosofía, con tres obras: “La destrucción de la destrucción de los filósofos”,”La doctrina decisiva: fundamento de la concordia entre la razón y la revelación” y “Exposición de los caminos que conducen a la demostración de los artículos de la fe”. En ellos condesará el conflicto entre fe y razón que se daba por igual en los mundos musulmán, judío y cristiano.

Averroes sostiene que la razón es un sustento esencial de la fe. Si lo escrito en el Corán es cierto, observando y conociendo el mundo, obra de dios, le conoceremos a él y llegaremos a la misma conclusión que el Libro. La verdad nunca puede contradecir a la verdad. Para ejercer bien la filosofía y llegar a dios por esta otra vía es necesario manejar la sabiduría de los antiguos, y conocer la doctrina de Aristóteles. Además, argumenta, el propio Corán anima al conocimiento racional. Más tarde articulará estas ideas de una forma más elitista, cosa que siempre ha gustado a los filósofos y a las jerarquías religiosas. Dirá que existen tres formas básicas de acceder a la verdad: La demostrativa, equivalente a la filosófica, ofreciendo un pleno acceso a la verdad y fundada en las certezas; la dialéctica, propia de los teólogos, mas débil que la demostrativa y que se basa en argumentos probables; y la persuasiva, un acceso a la verdad sin justificación alguna y mascadito, para el vulgo. En “Exposición de los caminos que conducen a la demostración de los artículos de la fe” llegará a decir que el camino dialéctico es imperfecto, ya que sus argumentos nunca podrán ser lógicos ni racionales, calificándolos de sofísticos, con las connotaciones negativas que el termino conlleva. Estamos viendo como la razón pasa de defenderse a atacar.

Creo que hasta ahora lo conseguido es mucho, aunque hayan hecho falta más de veintitrés siglos. En el siglo XII filósofos como Averroes o Maimónides necesitaban defender la razón frente a la ortodoxia y buscar una forma de equipararla a la fe. Ahora es la fe quien los usa para intentar compaginar ambos caminos. Y es que Averroes se equivocó ya que fe y razón no conducían al mismo sitio, pero acertó dando por mas válida y efectiva su vía demostrativa. Ante la fuerza argumentativa de la razón, muchos de los preceptos religiosos han tenido que ser desechados significando un gran golpe para el conjunto de creencias. Sin embargo, no es una victoria total y aún hoy en ciertas partes del mundo quienes crean su realidad a partir de la revelación parecen tomar fuerza. La agonía entre fe y razón aún no ha llegado a su fin, y las tornas podrían volverse...otra vez.

7.12.04

Propaganda de la buena.

En ciertos momentos la propaganda llega a situaciones ciertamente fascinantes. Y no me refiero al volumen de ventas de ciertas marcas de agua carbonatada, ni a lo bien que corren deteminadas zapatillas, sino a una propaganda bien hecha, con una garantía de éxito milenaria.

Y no, tampoco me refiero a la iglesia ni a la religión, la cual pese a su innegable éxito siempre ha tenido sus detractores. Me refiero al Atonocentrismo. Veamos: ¿Quién no ha oído decir que la mujer griega era socialmente relegada al último plano y vivía encerrada en su gineceo? Pues en puridad tal aseveración es falsa. La mujer ateniense era socialmente relegada al último plano y vivía encerrada en su gineceo, pero de las demás poleis se carecen de datos. De momento, las escasas fuentes que existen podrían incluso apuntar a que Atenas era uno de los peores lugares para las mujeres. Sabemos que en Epiro la mujer podía administrar y legar bienes propios; en Esparta participaban en los juegos públicos llegando a ser conocidas como “Phainomeris”, las que enseñan los muslos; en Lesbos, a través de lo legado por la escuela de Safó, creemos que los hombres no llegaban a tener importancia, dando la sensación de un mundo exclusivo de mujeres.

Este error se debe a que, aún hoy, la propaganda Ateniense sigue haciendo efecto. La superioridad cultural y en menor medida la política hicieron que el único discurso conservado y repetido fuese el Ateniense, mediatizando así gran parte de nuestra historia clásica. Ésto es así hasta el punto de que la segunda polis que más conocemos, Esparta, lo sea a partir de las fuentes atenienses. Lo mucho que sabemos sobre la forma de gobierno, educación y forma de vida, se debe en gran parte a los escritos “laconófilos” (amigos de lo lacedemonio) que mostraban su disentimiento con el modelo ateniense alabando el espartano. Lo que sabemos de lacedemonia no es más que el referencial arquetípico que de esparta se tenia en Atenas. De hecho, este recuso a la alteridad será el que nos provea de información de civilizaciones alejadas del centro cultural central(persas, egipcios, germanos, íberos, etc.) tanto en el periodo griego como en el romano.

De la producción propagandística ateniense hay una creación que se ha mantenido incólume hasta llegar al punto de que, hoy por hoy, es sostenida por algún prestigioso clasicista. Esta es la idea de que Grecia, y en mayor medida que nadie Atenas, salvó al mundo occidental, democrático y libre, del despotismo oriental en las guerras médicas (492-449 a. C.) En su momento no fue más que una maniobra ideológica ateniense para convertirse en líder espiritual de la Hélade, respondiendo a un repunte nacionalista de la gran polis. De Maratón (490 a. C.) hicieron una victoria gloriosa, en la que quienes combatieron se convirtieron en héroes; un despliegue de la fuerza de la población e instituciones de Atenas. Esquilo, el gran poeta trágico ganador de los concursos dramáticos, pidió que en su lapida se señalase solamente que había combatido en esa batalla. Para los persas la percepción debió ser netamente distinta. La flota de Datis, almirante persa, no actuaba en el Egeo más que como una avanzada de exploración y Maratón no pasó de una pequeña escaramuza fallida dentro de una larga expedición, por lo demás llena de éxito. Con ella se había conseguido aislar Jonia reforzando los límites del imperio. Volvió a Susa victorioso.

Para la victoria de la guerra, a partir de Maratón, la actuación de Atenas fue crucial. Sin sus naves no se habría ganado en Salamina, batalla que significó un golpe crucial a la invasión persa. El prestigio de Atenas quedó engrandecido y se inició el proceso de exaltación de la victoria que, como siempre ha sido, se consigue aumentando la amenaza del vencido. El teatro, la escultura y demás artes ayudaron a construir una historia en la que un puñado de hombres libres se enfrentaba a las hordas de siervos del emperador.

Hoy aún se repite que sin las victorias griegas occidente jamás habría existido. La falsedad de este aserto se basa en que se trata de identificar El Imperio Aqueménida con un imaginario de oriente despótico que ciertamente no se aplica. Los conocimientos sobre Persia que existen en la actualidad son escasos, pero se sabe a ciencia cierta que la implantación administrativa no resultaba violenta ni despótica. La dominación no solía realizase por la violencia represiva y la tolerancia religiosa e incluso institucional estaban aseguradas siempre que los impuestos quedasen satisfechos. Las ciudades jonias, por ejemplo, una vez liberadas del dominio persa no muestran ningún cambio violento en su forma de vida. Además de que parte de Grecia se decantó desde un primer momento por el lado persa, como hicieron tebanos y tesalios.

¿Y si hubiese ganado Persia? Para mí la historia ficción siempre tendrá más de ficción que de otra cosa, pero la temprana crisis que afectó al gran imperio habría terminado por dar ocasiones suficientes a las poleis para liberarse sin problemas.

No es casualidad que Alejandro Magno, cuando planificaba su conquista de Asia, utilizase como argumento para ganarse el apoyo de los griegos (que nunca estuvieron muy entusiasmados con el) el de hacer una guerra de represalias contra aquellos que casi acaban con la Hélade.

Por lo demás, también habría que hablar de lo mucho de oriental que poseía la cultura griega, tema sobre el que revolotea un virulento debate, y que con tiempo, ya discutiremos en otro momento.

5.12.04

El excelso Lexicógrafo

Hoy tenemos un invitado especial que nos ayudará a desenmascarar uno de esos errores que ya, por comunes, no son tales. No es ni más ni menos que Ambrose Gwinnett Bierce, tambien conocido como Bitter Bierce, cuyo Diccionario del Diablo* (que pueden obtener en la lengua de Shakespeare aquí )se hace de obligada lectura para todo cínico y misántropo que se enorgullezca de serlo. En el mismo diccionario, bajo la entrada "Excepción" encontramos:

EXCEPCIÓN, n.Algo que se toma la libertad de diferir de otros de su clase, como un hombre honesto, una mujer sincera, etc. "La excepción confirma la regla" es una expresión hallada constantemente en los labios de los ignorantes, que la parlotean pasándola de unos a otros, sin pensar por un momento que es absurda. En latín, "Esceptio probat regulam" significa que la excepción pone a prueba a la regla, no que la confirma. El malhechor que extrajo el sentido de este excelente dicho y lo sustituyó por uno contrario de su creación hizo gala de un malvado poder que parece ser inmortal.


Resulta difícil apostillar a Bierce, pero me gustaría decir que, por regla general, es bueno desconfiar de toda traducción latina que se realice por medio de intercambiar las palabras latinas por sus similares castellanas. En este ejemplo "probat" no es exactamente "probar" sino "poner a prueba". Del mismo modo "imperium" no es "imperio", "ballista" no es "ballesta", "inertia" no es "inercia" y así ad nauseam. La mayoria de estas palabras guardan relación entre sí, pero en una traducción no son sustituibles.

Agradecemos al señor Bierce su colaboración y deseamos fervientemente que nos honre con su presencia a menudo.

*En español tenemos una buena edición de Valdemar, colección "El club Diogénes", 1996. No obstante la traducción de arriba es mía.