19.12.04

I´m back

Por si alguien se ha extrañado de la falta de actualización del blog informo que sigo con vida. En estos últimos días han comenzado, con brío, las obligaciones y empiezan a acumulárseme los deberes después de un tiempo de relativa inactividad. Y he empezado fuerte con la asistencia al maratoniano encuentro “Intelectuales y franquismo: los nuevos maestros” organizado por el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED. Y digo maratoniano porque han sido dos días cargaditos de conferencias y mesas redondas que, dado el interés suscitado y la calidad de los ponentes y algunos de los asistentes, llegaban a extenderse hasta bien pasado el tiempo reglamentario. A lo que hay que sumarle que se compaginaba con la presentación de mis cursos de tercer ciclo, con lo que la cantidad de información a procesar se me ha multiplicado sobre la mesa.

Para quien pueda interesar (WARNING: plastazo a continuación):
El encuentro se abrió con la intervención de Santos Juliá quien, de forma quizá demasiado categórica y reduccionista, nos habló de la cesión que la posguerra trajo a las vías intelectuales de principio del siglo XX y el paso obligado a una generación intelectual dirigida con una clara intencionalidad política. Jordi Gracia expuso una matización cargada de anécdotas a la anterior tesis, explicando ciertas pervivencias de la cultura intelectual durante el primer franquismo, aunque a mi ver faltó un análisis de la verdadera repercusión que estas pudieron tener en el medio social. Feliciano Montero se extendió sobre lo que la figura de Joaquín Ruiz Jiménez y las corrientes intelectuales católicas de Francia en los años treinta incidieron en la autocrítica del catolicismo, la búsqueda de un activismo social y la conformación de los grupos demócratas católicos dentro de la dictadura.


Tras una frugal comida y cierta reestructuración programática el encuentro continuó con una exposición sobre la intelectualidad comunista tratada desde la figura de Semprún por Felipe Nieto. Tras él Javier Muñóz Soro se extendió sobre la publicación “Cuadernos para el Diálogo”, catalizador del proyecto demócrata cristiano de Ruiz Giménez y centro de debate entre distintas tendencias dentro de lo que cabe. Para terminar el día una mesa redonda sobre la continuidad y ruptura de la tradición liberal, moderada por Alicia Alted, girando en torno al uso de la “y” o de la “o”entre “continuidad” y “ruptura”. Es decir cuánto de ruptura y cuánto de continuidad hubo, siempre afinando la cronología, elemento determinante en el estudio del franquismo.

Con esto terminó el primer día, momento de tratar de poner algo de orden a las notas y de descargar un poco la cabeza de nombres, datos y experiencias.

El segundo día estaba más orientado a publicaciones particulares, aunque por variados problemas se tuvo que retocar. Además, tuve que asistir intermitentemente, ya que se intercalaban reuniones con los profesores de mi nuevo curso. Inició el día Annelies van Noortwijk hablando sobre la publicación “Triunfo” y su círculo intelectual. Le siguió Susana Sueiro quien se extendió sobre la creación del diario “El País” y su influencia en el medio social. Terminó la mañana Albert Forment quien hablo sobre la editorial en el exilio “Ruedo Ibérico” y su devenir durante el franquismo y principios de la transición. La tarde transcurrió con un espacio de comunicaciones y la exposición de Abdón Mateos sobre el socialismo y los intelectuales, a los que no pude acudir. Y, como broche final, una mesa redonda sobre “Cuadernos para el Diálogo” a la que acudieron los históricos colaboradores de la publicación Eduardo Cierco e Ignacio Fernandez de Castro y Elias Díaz filósofo e historiador coetáneo de la intelectualidad en el franquismo (quien además tuvo el gran detalle de regalarnos su libro “Pensamiento español en la era de Franco (1939-1975)” por lo que desde aquí le doy las gracias) Dado el gran interés de los testimonios históricos de los ponentes la reunión se extendió hasta bien pasada la tarde.

En general se suscitaron interesantes controversias que tendrán que ser resueltas y que, puede que en poco tiempo entren en la arena pública con fuerza. Por ejemplo: ¿Cuáles son las raíces de la democracia española? O mejor expresado ¿En que medida los grupos renovadores en España y la acción desde el exilio inciden en la preparación para la etapa democrática? Me temo que este será el que más oiremos en el futuro, ya que posee un uso político muy grande. O ¿Por qué la labor antirégimen del PC no se vio premiada con una representación electoral del mismo calibre una vez terminada la dictadura? ¿A cuento de qué la masiva conversión de personajes católicos al marxismo durante el final del franquismo? Junto a otros muchos de similar relevancia.

En fin, extenuante pero gratificante. Ahora si me disculpan tengo un buen montón de hojas manuscritas que poner en orden. En breve seguiremos con los temas habituales aquí. No me cambien de blog.



PS: Revisando la tónica general del blog quizás a alguien sorprenda la naturaleza de este post. A pesar de mi interés por la historia antigua y de la ciencia mi verdadero campo profesional se encuentra en la España contemporánea y más precisamente en el franquismo. Campo que no goza de demasiado interés general salvo para el incidental uso político, lo que lo hace bastante más incomodo que trabajar sobre las Cantigas del Rey Sabio. ¿Qué le vamos a hacer?

14.12.04

Momias, mitos y "medicina alternativa".

En la última entrada comencé a hablar un poco sobre momias y pseudociencias y paranormaleces. Es un tema con mucha chicha (no pun intended) De hecho es un tema tan machacón e inconsistente que tiene varios siglos de antigüedad. Y es que cuando a algo se le quiere ver misterio, le ponemos todo el que haga falta.

El que una cultura de gran sabiduría misteriosa y oculta otorgase ese trato tan peculiar a sus muertos debía esconder algo. Y este algo, hasta que se puso de moda que las momias andasen aterrorizando al personal, fueron sus asombrosas propiedades curativas. Hasta el siglo XIX corrió una leyenda ampliamente difundida de que, hacia el siglo XIV, un famoso médico judío utilizaba polvo de momia para curar las heridas de guerra tanto a los árabes como a los cruzados (lo cual nos permitiría enlazarlo con los templarios y teorizar sobre un montón más de chorradas de las que nos proponíamos) Este mito es fácilmente rastreable hoy en día. No hay más que leer a Shakespeare, quien se hace eco de la panacea del polvo de momia en su famosa obra Otello.

La asociación entre la conservación de los cuerpos y las propiedades medicinales aparecían implícitas en su propio nombre. El físico (de medicina, no de física) árabe Abd el-Latif, allá por el siglo XII, relaciona directamente las momias con el persa "mumia" que significa bitumen (betún), que en el mundo árabe siempre tuvo fama de tener propiedades antisépticas. Las cruzadas y las fronteras cristianas con el mundo musulmán en las penínsulas Ibérica e Itálica permitieron la entrada de la cultura y ciencia árabe en Europa y, junto a las traducciones de Aristóteles y los avances médicos de Avicena, llegaron las maravillas de oriente y los misterios de las momias. La leyenda de sus capacidades sanadoras se extendió rápidamente de forma que Europa entró bien pronto a formar parte del mercado internacional de momias que propiciaría saqueos indiscriminados hasta el siglo XIX. Para añadir más credibilidad al mito, la mayoría de las momias extraídas eran, por su mayor disponibilidad y número, del nuevo imperio cuando ya se había democratizado el culto funerario en Egipto. Éstas eran de peor calidad que las del imperio antiguo, reservadas a faraones, por lo que la piel del difunto adquiría una tonalidad oscura. Este efecto sirvió para dar apoyo a sus capacidades medicinales, al explicar que se debía al baño dado al cadáver con betún. El aumento de la demanda hizo que la oferta tuviese que crecer, por lo que, cuando las momias no eran suficientes se procedía, claro está, a la falsificación de estas. Una lástima que no conociesen las maravillas de la homeopatía; con una sola momia habrían tenido para siglos. Hacia mediados del sigo XVI el médico Navarro Guy de la Fontaine se sorprendía del volumen que alcanzaba el mercado de momias falsas. Éstas eran conseguidas bañando cadáveres en natrón, siendo después secadas y vendadas. El resultado era tan aparente que hasta que no se comenzó a realizar pruebas de rayos x a las momias muchos museos fueron engañados por estas momias falsas. Tampoco parece que sus poderes curativos se redujesen con el embuste.

Las propiedades de tan magnifica panacea eran, entre otras, la curación de úlceras, huesos rotos, epilepsia y dolor de muelas según el “Hydriothapia, or Urn Burial” de Thomas Browne (1658). Si bien no era una mala lista, es de agradecer que la paramedicina avance y nos traiga mucha mas tranquilidad con los avances digitales. El polvo de mumia no faltó nunca en ninguna botica real. Francisco I de Francia supo curarse en salud y siempre llevaba encima un saquito con picadura de momia. Igual de agradecido debía estar a la sabiduría egipcia como la reina de Inglaterra al príncipe de Persia, que en 1809 tuvo a bien regalarle la preciada medicina.

Sin embargo no todo son alegrías en esta historia. La insidia no conoce de épocas y siempre existió quien dudase de las propiedades curativas de la momia como Ambrosie Paré, cirujano francés, que sostenía que las propiedades mágicas del polvo de momia se quedaban en dolor de estomago y náuseas.

Evidentemente se trata de un método milenarísimo y avalado por la sabiduría egipcia, por lo que me pregunto a que esperan nuestros queridos políticos para empezar a rascar momias para que sus propiedades curativas lleguen a todos los españoles por medio de la Seguridad Social. Por suerte, en momentos en los que la ingesta de pedazos de muerto milenario por medio de disolución en líquido se consideraba sanativa su falsedad no hacia demasiado daño. Era eso o una sangría. Hoy en día ese tipo de creencias podrían, y de hecho lo hacen, negar una atención médica que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Sin embargo las momias siguen creando o ayudando a crear mitos, como las terribles maldiciones de los faraones(las cuales, por sanidad mental dejaré para otra ocasión), o la intervención de atlantes, extraterrestres u otros seres maravillosos en la historia humana. Igual que las similitudes piramidales entre culturas distantes sirven a algunos para teorizar sobre seres maravillosos que viajaban de un continente a otro repartiendo planos de pirámides (será que la humanidad nunca ha sido lo suficientemente avanzada para imaginarlas) , las momias de diferentes culturas son usadas para este probar esta misma bobada. Pues lo sentimos mucho, pero los análisis hechos a momias demuestran que las técnicas de embalsamamiento egipcias poco tienen que ver con las peruanas o guanches. Las únicas momias encontradas similares a las egipcias son las encontradas en la Via Appia en Roma. Y ¿Saben qué?: Tienen una explicación que no implica a ningún ser suprahumano, solo a unos cuantos sacerdotes de Isis que ejercían su ministerio en la urbe imperial.

Cosas de la Historia.

12.12.04

Los misterios de las pirámides.

La egiptomanía, gracias a su tratamiento misterioso y hermético, ha dado lugar a las más descabelladas leyendas y maguferíos a lo largo de la Historia. Curiosamente, pocas veces se puede llegar a leer explicaciones, fuera de la literatura profesional, sobre religión egipcia que nos muestren que se trataba de un corpus lógico (dentro de sus propios presupuestos, claro) que no necesita de atlantes ni pirámides nucleares para resultar unitario, neto y bello.

La gran pregunta: ¿Por qué las pirámides tienen forma de pirámide? ¿Diseño sugerido por extraterrestres? ¿Forma ideal para hacer acumuladores de energía capaces de afilar cuchillos y Tizonas? ¿Parte de un plan de atlantes aburridos para urbanizar la tierra?

La realidad resulta más simple que muchas de las explicaciones que nos quieren endilgar, pero no menos fascinante. Las pirámides son como son por dos razones: primera, que una pirámide es la forma arquitectónica más simple que existe después del cono y segunda, porque tiene un papel importante dentro de la mitología y concepción del mundo que tenían los egipcios. La forma de su construcción es tal porque representa nada más y nada menos que la colina primigenia. Me explico: Los egipcios basaban su vida en el río Nilo. Era fuente de vida y la única razón de existencia de la antigua civilización. Estudiándolo, pudieron observar que cuando las aguas se retiraban quedaban grandes montículos de sedimentos aluviales que, además de ser la tierra en la que se sembraba, garantizando gran cosecha, podían verse salir de ellos todo tipo de pequeños animales como ranas o serpientes. Estas colinas de limo que parecían generar vida fueron integradas dentro de la mitología, dándoseles el papel en sus cosmogonías de principio de la vida. En ellas, el primer dios (ya fuese Osiris o Thot) surgía de la colina primigenia situada dentro del mar y engendraba la primera estirpe de vida masturbándose, escupiendo o generando ranas. Esta explicación de la forma pirámides se ve probada con el hecho de que el conjunto funerario estaba rodeado de un murete levantado con ladrillos contrapeados en zigzag, que simbolizaban el mar que rodeaba a la colina primigenia. Este concepto lo vemos en multitud de obras egipcias, como los templos fluviales construidos en el río para que fuesen cubiertos por el limo durante la inundación. La pirámide y la forma en talud son comunes en la cultura egipcia ya que representan eso, el lugar de donde nació el mundo.

Las momias tienen también un origen mucho más pedestre que el que se nos intenta vender, además nos sirven para ver que los ritos funerarios egipcios, a pesar de ser muy complejos, poseían siempre una razón. El cuerpo se embalsama como sustento terrenal para uno de los espíritus del difunto: el Ka. El ka es el espíritu que todo posee (animado o inanimado) y que se queda en la tierra de los vivos tras su muerte. Tiene necesidades, igual que en vida. Para comer se le ofrendan viandas de las cuales el difunto solo come el ka, el resto se echa a perder. Como a la larga alimentar al abuelo salía caro se “descubrió” que las meras representaciones eran capaces de tener ka, de forma que con pintar un campo de siembra y unos cuantos sirvientes o tallar una charca con patos y algunos cazadores, la comida quedaba asegurada. Esto dio lugar a otro problema, si las pinturas generaban un ka que podía relacionarse con el del difunto ¿Quién querría que le pintasen en su morada eterna escorpiones, leones o cocodrilos? La solución a tan incomoda situación se halló en representarlos ya heridos o sin aguijones o dientes, quitándoles gran parte de su peligro. También permitía pequeños trucos muy útiles para el encerrado por una eternidad, como poder vigilar a los deudos a través de ojos pintados o grabados en la pared, los llamados udja.

La costumbre de la momificación se supone, cosa apoyada por la arqueología, que se debe a la observación de momificaciones naturales. Los primeros enterramientos se hacían en la arena del desierto a poca profundidad. Los cambios de temperatura extremos, ayudados por la arena, propiciarían una rápida desecación del cadáver que quedaría momificado. El descubrimiento de este hecho conduciría a los egipcios a pensar que algo de nosotros queda en este mundo, iniciando la creación del rito mitológico del Ka. Cuando comienzan a crearse grandes tumbas para alojar todo aquello que el difunto quisiese llevarse al otro mundo, el cadáver, sin contacto con la arena, se descompone de forma normal, lo que impulsaría a investigar sobre técnicas de embalsamamiento.

Muchísimo más para hablar hay sobre el tema, pero, de momento nos quedaremos aquí. Como se ve, las distintas creencias egipcias tenían una razón de ser y una lógica interna propia, lo que nos permite saber, hasta cierto punto, como funcionaban sus estructuras mentales. Bien pensadas parecen mucho mas razonables que las cosas que se pueden leer por ahí sobre el tema.

Ahora bien, ¿Por qué necesita la gente inventarse fantásticas historietas de extraterrestres, atlantes y extrañas energías? Para intentar explicarlo no, desde luego. Quizás necesitan saciar su ansia de misterio, necesitan dar rienda suelta a su imaginación y teorizar sobre bases inventadas para dar algún sentido maravilloso a lo que ven. Parece que es así, pero nunca lo entenderé. Mucho mas interesante considero pasar una tarde con un buen libro de egiptología o visitando un museo arqueológico, que andar sometiendo nuestra razón a estrambóticas teorías que nos niegan un verdadero conocimiento sobre la Historia.

Cada día estoy mas convencido de la veracidad de lo que decía Edward Abbey:

«Belief in the supernatural reflects a failure of the imagination»

9.12.04

Un debate milenario

Soy el primero que, cuando da una mirada a su alrededor y ve el estado actual del mundo y los múltiples embates de lo irracional, cree vivir en una lucha perdida. El fundamentalismo religioso crece por todos lados alimentándose de la radicalización de posturas; las paramedicinas, apelando a evidencias anecdóticas, consiguen suplantar el terreno de la medicina tradicional; la gente ceba su natural curiosidad con teorías estrambóticas, que no necesitan de evidencia alguna, etc.. A veces me hace pensar que, para esto, mejor nos habíamos quedado en la caverna de la que supuestamente salimos.

Sin embargo, las cosas, que no son rosas, han de ser vistas con perspectiva; histórica, por supuesto. Si damos un pequeño vistazo a la evolución de la Historia del Pensamiento, podremos comprobar como, a fuerza de hechos, el racionalismo ha conseguido ponerse a la cabeza en las estructuras mentales humanas. No digo con esto que las creencias irracionales estén en vias de extinción o que haya que desestimar su peligrosidad, sino que, con el tiempo, se ha conseguido que funcionen a la defensiva, que sean ellas quienes deban justificarse e incluso valerse de parte de la razón para justificar su existencia. Así, podemos ver como se intenta hacer espacio a la fe dentro de la razón, como forma de pervivencia de las mayores religiones; o como ciertas pamplinas buscan cobijo en los tecnicismos científicos para intentar ser más competitivas.

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que era la razón quien debía justificarse, la que trataba de hacerse un hueco entre el pensamiento mágico. Como ejemplo de esta lucha voy a extenderme un poco sobre la figura de Averroes.

Como introducción baste señalar que Al Andalus no era un foco de terrorismo yihadista como algunos pretenden hacernos creer pero tampoco era un espacio de tolerancia abierto a todo tipo de pensamiento. La llamada invasión musulmana, excepto por algunas batallas y escaramuzas, se hizo en su totalidad a golpe de monedero. El hecho de que solo se tardase 20 años en tomar la península y penetrar en Francia, y que la islamización fuese también muy rápida es indicativo de que fueron relativamente bien aceptados. Pero, dentro del mundo musulmán, Al Andalus siempre apareció como un foco tradicionalista y ortodoxo, mientras que en oriente florecía la herejía. Siempre he sospechado que eso debe ser algo que viene con la tierra. Mientras en el este la filosofía siempre gozó de gran renombre, en la península tardó en aparecer. Pero, eso sí, lo hará de forma espectacular de mano de Averroes y Aristóteles. Averroes será el mejor comentador del gran filósofo, dedicándole tres obras integras en las que resume, expone y comenta la doctrina del griego.

Evidentemente Aristóteles y la filosofía en general tenían un componente altamente peligroso para la ortodoxia, por lo que Averroes se verá desde el principio obligado a justificarse ante la autoridad. Porque: ¿Quién necesita pensar o aplicar la lógica para llegar a cualquier conclusión, cuando ya tenemos la verdad revelada en el Corán (léase, por igual, Biblia, Pentateuco, Bhagavad-Gita, etc.)? Frente a esto, Averroes está convencido de la necesidad del pensamiento lógico y no solo eso, sino que pronto separa a Aristóteles de Platón, eliminando toda interpretación idealista y mística, que siempre ha casado mejor en la concepción canónica religiosa. Era un tipo peligroso que atacaba a la cultura imperante. Contra él no quedaba más que destruir la filosofía misma, a lo que se pone el pensador ortodoxo Al Gazzali publicando una obra que tendría el muy sugestivo título de “La destrucción de los filósofos” sosteniendo el argumento de la inutilidad de la filosofía frente a la verdad revelada. Averroes responde, obviando la defensa de los filósofos y centrándose en la de la propia filosofía, con tres obras: “La destrucción de la destrucción de los filósofos”,”La doctrina decisiva: fundamento de la concordia entre la razón y la revelación” y “Exposición de los caminos que conducen a la demostración de los artículos de la fe”. En ellos condesará el conflicto entre fe y razón que se daba por igual en los mundos musulmán, judío y cristiano.

Averroes sostiene que la razón es un sustento esencial de la fe. Si lo escrito en el Corán es cierto, observando y conociendo el mundo, obra de dios, le conoceremos a él y llegaremos a la misma conclusión que el Libro. La verdad nunca puede contradecir a la verdad. Para ejercer bien la filosofía y llegar a dios por esta otra vía es necesario manejar la sabiduría de los antiguos, y conocer la doctrina de Aristóteles. Además, argumenta, el propio Corán anima al conocimiento racional. Más tarde articulará estas ideas de una forma más elitista, cosa que siempre ha gustado a los filósofos y a las jerarquías religiosas. Dirá que existen tres formas básicas de acceder a la verdad: La demostrativa, equivalente a la filosófica, ofreciendo un pleno acceso a la verdad y fundada en las certezas; la dialéctica, propia de los teólogos, mas débil que la demostrativa y que se basa en argumentos probables; y la persuasiva, un acceso a la verdad sin justificación alguna y mascadito, para el vulgo. En “Exposición de los caminos que conducen a la demostración de los artículos de la fe” llegará a decir que el camino dialéctico es imperfecto, ya que sus argumentos nunca podrán ser lógicos ni racionales, calificándolos de sofísticos, con las connotaciones negativas que el termino conlleva. Estamos viendo como la razón pasa de defenderse a atacar.

Creo que hasta ahora lo conseguido es mucho, aunque hayan hecho falta más de veintitrés siglos. En el siglo XII filósofos como Averroes o Maimónides necesitaban defender la razón frente a la ortodoxia y buscar una forma de equipararla a la fe. Ahora es la fe quien los usa para intentar compaginar ambos caminos. Y es que Averroes se equivocó ya que fe y razón no conducían al mismo sitio, pero acertó dando por mas válida y efectiva su vía demostrativa. Ante la fuerza argumentativa de la razón, muchos de los preceptos religiosos han tenido que ser desechados significando un gran golpe para el conjunto de creencias. Sin embargo, no es una victoria total y aún hoy en ciertas partes del mundo quienes crean su realidad a partir de la revelación parecen tomar fuerza. La agonía entre fe y razón aún no ha llegado a su fin, y las tornas podrían volverse...otra vez.

7.12.04

Propaganda de la buena.

En ciertos momentos la propaganda llega a situaciones ciertamente fascinantes. Y no me refiero al volumen de ventas de ciertas marcas de agua carbonatada, ni a lo bien que corren deteminadas zapatillas, sino a una propaganda bien hecha, con una garantía de éxito milenaria.

Y no, tampoco me refiero a la iglesia ni a la religión, la cual pese a su innegable éxito siempre ha tenido sus detractores. Me refiero al Atonocentrismo. Veamos: ¿Quién no ha oído decir que la mujer griega era socialmente relegada al último plano y vivía encerrada en su gineceo? Pues en puridad tal aseveración es falsa. La mujer ateniense era socialmente relegada al último plano y vivía encerrada en su gineceo, pero de las demás poleis se carecen de datos. De momento, las escasas fuentes que existen podrían incluso apuntar a que Atenas era uno de los peores lugares para las mujeres. Sabemos que en Epiro la mujer podía administrar y legar bienes propios; en Esparta participaban en los juegos públicos llegando a ser conocidas como “Phainomeris”, las que enseñan los muslos; en Lesbos, a través de lo legado por la escuela de Safó, creemos que los hombres no llegaban a tener importancia, dando la sensación de un mundo exclusivo de mujeres.

Este error se debe a que, aún hoy, la propaganda Ateniense sigue haciendo efecto. La superioridad cultural y en menor medida la política hicieron que el único discurso conservado y repetido fuese el Ateniense, mediatizando así gran parte de nuestra historia clásica. Ésto es así hasta el punto de que la segunda polis que más conocemos, Esparta, lo sea a partir de las fuentes atenienses. Lo mucho que sabemos sobre la forma de gobierno, educación y forma de vida, se debe en gran parte a los escritos “laconófilos” (amigos de lo lacedemonio) que mostraban su disentimiento con el modelo ateniense alabando el espartano. Lo que sabemos de lacedemonia no es más que el referencial arquetípico que de esparta se tenia en Atenas. De hecho, este recuso a la alteridad será el que nos provea de información de civilizaciones alejadas del centro cultural central(persas, egipcios, germanos, íberos, etc.) tanto en el periodo griego como en el romano.

De la producción propagandística ateniense hay una creación que se ha mantenido incólume hasta llegar al punto de que, hoy por hoy, es sostenida por algún prestigioso clasicista. Esta es la idea de que Grecia, y en mayor medida que nadie Atenas, salvó al mundo occidental, democrático y libre, del despotismo oriental en las guerras médicas (492-449 a. C.) En su momento no fue más que una maniobra ideológica ateniense para convertirse en líder espiritual de la Hélade, respondiendo a un repunte nacionalista de la gran polis. De Maratón (490 a. C.) hicieron una victoria gloriosa, en la que quienes combatieron se convirtieron en héroes; un despliegue de la fuerza de la población e instituciones de Atenas. Esquilo, el gran poeta trágico ganador de los concursos dramáticos, pidió que en su lapida se señalase solamente que había combatido en esa batalla. Para los persas la percepción debió ser netamente distinta. La flota de Datis, almirante persa, no actuaba en el Egeo más que como una avanzada de exploración y Maratón no pasó de una pequeña escaramuza fallida dentro de una larga expedición, por lo demás llena de éxito. Con ella se había conseguido aislar Jonia reforzando los límites del imperio. Volvió a Susa victorioso.

Para la victoria de la guerra, a partir de Maratón, la actuación de Atenas fue crucial. Sin sus naves no se habría ganado en Salamina, batalla que significó un golpe crucial a la invasión persa. El prestigio de Atenas quedó engrandecido y se inició el proceso de exaltación de la victoria que, como siempre ha sido, se consigue aumentando la amenaza del vencido. El teatro, la escultura y demás artes ayudaron a construir una historia en la que un puñado de hombres libres se enfrentaba a las hordas de siervos del emperador.

Hoy aún se repite que sin las victorias griegas occidente jamás habría existido. La falsedad de este aserto se basa en que se trata de identificar El Imperio Aqueménida con un imaginario de oriente despótico que ciertamente no se aplica. Los conocimientos sobre Persia que existen en la actualidad son escasos, pero se sabe a ciencia cierta que la implantación administrativa no resultaba violenta ni despótica. La dominación no solía realizase por la violencia represiva y la tolerancia religiosa e incluso institucional estaban aseguradas siempre que los impuestos quedasen satisfechos. Las ciudades jonias, por ejemplo, una vez liberadas del dominio persa no muestran ningún cambio violento en su forma de vida. Además de que parte de Grecia se decantó desde un primer momento por el lado persa, como hicieron tebanos y tesalios.

¿Y si hubiese ganado Persia? Para mí la historia ficción siempre tendrá más de ficción que de otra cosa, pero la temprana crisis que afectó al gran imperio habría terminado por dar ocasiones suficientes a las poleis para liberarse sin problemas.

No es casualidad que Alejandro Magno, cuando planificaba su conquista de Asia, utilizase como argumento para ganarse el apoyo de los griegos (que nunca estuvieron muy entusiasmados con el) el de hacer una guerra de represalias contra aquellos que casi acaban con la Hélade.

Por lo demás, también habría que hablar de lo mucho de oriental que poseía la cultura griega, tema sobre el que revolotea un virulento debate, y que con tiempo, ya discutiremos en otro momento.

5.12.04

El excelso Lexicógrafo

Hoy tenemos un invitado especial que nos ayudará a desenmascarar uno de esos errores que ya, por comunes, no son tales. No es ni más ni menos que Ambrose Gwinnett Bierce, tambien conocido como Bitter Bierce, cuyo Diccionario del Diablo* (que pueden obtener en la lengua de Shakespeare aquí )se hace de obligada lectura para todo cínico y misántropo que se enorgullezca de serlo. En el mismo diccionario, bajo la entrada "Excepción" encontramos:

EXCEPCIÓN, n.Algo que se toma la libertad de diferir de otros de su clase, como un hombre honesto, una mujer sincera, etc. "La excepción confirma la regla" es una expresión hallada constantemente en los labios de los ignorantes, que la parlotean pasándola de unos a otros, sin pensar por un momento que es absurda. En latín, "Esceptio probat regulam" significa que la excepción pone a prueba a la regla, no que la confirma. El malhechor que extrajo el sentido de este excelente dicho y lo sustituyó por uno contrario de su creación hizo gala de un malvado poder que parece ser inmortal.


Resulta difícil apostillar a Bierce, pero me gustaría decir que, por regla general, es bueno desconfiar de toda traducción latina que se realice por medio de intercambiar las palabras latinas por sus similares castellanas. En este ejemplo "probat" no es exactamente "probar" sino "poner a prueba". Del mismo modo "imperium" no es "imperio", "ballista" no es "ballesta", "inertia" no es "inercia" y así ad nauseam. La mayoria de estas palabras guardan relación entre sí, pero en una traducción no son sustituibles.

Agradecemos al señor Bierce su colaboración y deseamos fervientemente que nos honre con su presencia a menudo.

*En español tenemos una buena edición de Valdemar, colección "El club Diogénes", 1996. No obstante la traducción de arriba es mía.

4.12.04

El mundo plano y las lecciones de las mentes abiertas

Cuando a los escépticos se nos quiere reprender sobre nuestra cerrazón y cortedad de miras no faltan en boca de aquellos que aceptan las nuevas ciencias (cualquier cosa como ciencia, habría que decir) ejemplos ominosos que nos comparen con inquisiciones, sambenitos y ogros devoraniños. Uno de los grandes ejemplos que nos ofrecen es la creencia de la humanidad de que la tierra era plana y como una persona con mente abierta y capaz de trascender los dogmas de la época, convenció a los incrédulos, mediante hechos, de la certeza de aquello de lo que se reían por creerlo imposible.

Un ejemplo muy aleccionador que por desgracia, y muy convenientemente, no es más que un mito más falso que un euro de chocolate. La aventura de que la Iglesia sostenía contra toda evidencia que la tierra era plana y que todos aprendieron la cruda verdad cuando Colón llegó a América es un mito creado en el siglo XIX sin ninguna relación con la realidad.

Que la tierra es redonda estaba probado como mínimo desde el 340 a. C. gracias a varios métodos. A saber: la sombra de una estaca muy alta no era recta, como se podía suponer si la tierra fuese plana, sino que se curvaba siguiendo la superficie de la tierra. La sobra que la tierra proyectaba sobre la luna en un eclipse era circular. La estrella polar aparecía mas baja en el cielo según el observador se desplazase hacia el sur. Los objetos que aparecen en el horizonte lo hacen mostrándose desde su extremo más alto hasta el más bajo.

Estas pruebas aparecen en "De los cielos" de Aristóteles.

La cosmogonía del Génesis habla de una tierra similar a la mesopotámica: plana y cubierta por una bóveda pero, a pesar de eso, sólo durante los primeros años del cristianismo se discutió la esfericidad de la tierra Biblia en mano.
En los siglos IV y V los Santos Padres Agustín de Hipona y Basilio de Cesaréa en sus comentarios al Génesis no dan ningún interés a la controversia, aunque dicen conocer la teoría de la esfericidad de la tierra. Sólo existirán dos autores que traten de imponer la teoría de la tierra plana: Lactancio y Cosme Indicopleustes. Su incidencia en el panorama cultural de la Edad Media fue mínima, lo que no evitó que fuesen extensamente citados en el siglo XIX. Por ejemplo en el caso de Cosme, no será traducido del griego hasta el siglo XVIII, por lo que su obra tuvo muy escasa difusión.

Más tarde Isidoro de Sevilla es las "Etimologías" escritas alrededor del 600 defiende la teoría de la tierra redonda. Desde Veda el Venerable, a principios del siglo VIII, todos los autores cristianos admiten la tierra redonda. Así por ejemplo, cuando Tomás de Aquino comenta las teorías de Aristóteles no se limita a admitir la esfericidad sino que amplia lo dicho por el griego con nuevos datos de procedencia árabe.

Para cuando Colón tuvo la feliz idea de llegar a Asia cruzando el mar, nadie dudaba de que la tierra fuera redonda. Lo que se dudaba y se discutía era la superficie de ésta y solo gracias al wishful thinking de Colón, que creía que la distancia a Japón era un cuarto de la real, se pudo aventurar a su periplo marino.

3.12.04

La infalibilidad de la RAE.

Pocas herramientas existen en Internet tan útiles para el castellanohablante como el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Desde las pequeñas preguntas sobre frases hechas hasta aclaraciones de grandes palabras que nos impiden entender un texto especialmente complejo, pueden ser resueltas con una rápida consulta. Desde aquí animo a que se haga uso extensivo e intensivo de ella.

Pero siempre se ha de entender como una obra humana y, como tal, falible. Y tiene sus fallos. Más de una vez me las he visto con gente que pretende hacer del DRAE ley, y de todo lo que quede fuera de él proscrito y erróneo, como si hubiese sido revelado por los mismos dioses del español. Gracias a un interés que tenía desde niño y al par de trabajos que he tenido que hacer en la facultad sobre el tema que expongo a continuación, encontré este buen error de la RAE.

Según la RAE:
bucanero
(Del fr. boucanier).
1. m. Pirata que en los siglos XVII y XVIII se entregaba al saqueo de las posesiones españolas de ultramar.

filibustero.
(Del fr. flibustier).
1. m. Pirata, que por el siglo XVII formó parte de los grupos que infestaron el mar de las Antillas.

Lo cierto es que los términos son casi exactos... siempre que se intercambien.

La palabra bucanero viene de boucan, palabra indígena sobre la que no hay consenso respecto a su origen (se dicute entre origen karib o arawak) . Según Exquemeling se trata de la forma de preparar la carne que los indios del Caribe usaban. Ésta era asada y ahumada en un fuego hecho con madera verde y pieles y huesos de jabalí cimarrón, al invento se le llamaba barbacoa. Los bucaneros se ganaban la vida cazando el ganado salvaje abandonado en las islas de las Antillas, preparándolo según este sistema y vendiéndoselo como vituallas a los piratas. Su aparición se puede fechar en 1623 en la isla de La Española. Con el paso del tiempo se fueron convirtiendo en filibusteros, de forma que habían desaparecido para el último cuarto del siglo XVII. Es decir: Eran piratas solo incidentalmente y de bajo calado y su marco temporal se restringe al siglo XVI.

Al termino filibustero se le supone origen holandés (vrij boutier, del que derivaria el flibustier al que alude la Academia) o inglés (flyboat). En un principio fueron piratas indiscriminados que asaltaban cualquier buque sin considerar la bandera que portase (los españoles solían ser mas preciados, pero por el hecho de que portaban mejor carga). Sus inicios se pueden datar en torno a 1630 y su final hacia 1722 fecha en la que el capitán George Lowther fue puesto en fuga por un navío inglés mientras carenaba y cuando Bartholomew Roberts murió ahorcado. Sus focos eran las islas de Tortuga y Jamaica y sus acciones se extendían a todo el caribe, costa
este de Sudamérica y sudeste de Norte América. Resumiendo: No infestaban solo las antillas (cosa que sí hacían los bucaneros) y se les encuentra tanto en el siglo XVI como en el XVII.

Es obligado aclarar que los términos pirata, corsario, bucanero y filibustero no son mas que categorías artificiales en las que intentamos enmarcar a unos tipos malcarados, borrachos y viciosos que no daban un ardite por nada y ya se las verían con Dios o con el Demonio, que para algunos es lo mismo. El que hace cinco minutos era corsario al servicio de su majestad podía filibustear un poco para no perder una buena presa o unirse por un tiempo a los bucaneros como forma de asentar un poco su vida. Así, si nos ponemos a categorizar encontramos: semicorsarios, corsarios semipiratas, bucaneros semifilibusteros y así ad nauseam

Con esto no pretendo restar meritos al DRAE. Simplemente intento avisar de que no todo lo que pueda contener es estrictamente correcto. Es una gran herramienta, sin lugar a dudas, pero no por eso, ni por su renombre, debe quedar fuera de nuestro pensamiento crítico.

Por otra parte malaprensa nos informa de que nuestros académicos andan un poco perdidos a la hora de hacer gráficos.

Para escribir este texto me he basado, entre otros, en: M. LUCENA: Piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios en América, Madrid, Ed. Mapfre, 1992.

2.12.04

Más sobre los paralelismos

En el post anterior mencioné lo subjetivo del paralelismo histórico y cómo gustan los políticos de colárnoslo para dar apoyo emocional e intelectual a sus medidas, puntos de vista, et cetera. Hoy vengo con un ejemplo explicativo.

Todos recordaremos cómo, en la fase de reenganche internacional para la última guerra de Irak, se nos advirtió de los horrores que podía acarrear el actuar como las potencias europeas en Munich en 1938.

Para apoyar su afán bélico, amenazaban con el fantasma de una guerra mundial que podría reproducirse si no actuábamos veloz y contundentemente. Ésto lo hacían sin explicarnos las supuestas similitudes entre la Alemania nacionalsocialista de la segunda mitad de los años treinta que contaba con una tecnología puntera y un emporio industrial enorme, con el Irak de 2002 que arrastraba unos 10 años de embargo económico a sus espaldas y una situación política interior solo sostenible a través de las medidas más draconianas. Tampoco nos explicaban las , de nuevo supuestas, similitudes entre un ambiente internacional aún traumatizado por las heridas de la Gran Guerra con otro de batir de sables tras el peor atentado terrorista de la historia. Diferencias e inexactitudes como estas las podríamos encontrar a miles con solo pensarlo un poco.

Lo malo es que uno no tiene tiempo ni espacio para cantarle las cuarenta a quien nos suelta píldoras manipuladas e interesadas de historia. Y la mayoría de las veces rebatirles es tan extenso que para cuando acabas ya se te han escapado a otros temas o se agarran como un mono a un joystick a cualquier inexactitud que hayas cometido

Hay otro método más divertido y funcional; y esque al paralelismo histórico pueden jugar dos.

Mientras veía una comparecencia de no sé cual político que soltó el paralelismo en cuestión me puse a pensar. El caso es que yo conocía una situación en la historia muy parecida al tema en cuestión: Empieza con un atentado terrorista que conmociona al mundo. A partir de éste, el poderoso país afectado, llamémoslo A, adivina complicidades entre el grupo terrorista y su débil vecino, B. Movido por un interés anterior de atacar a B, A presenta un ultimátum pidiendo competencias policiales y jurídicas dentro del otro país, apelando a la autoridad de un ente supranacional, para poder castigar a los terroristas. Mientras, comienza a moverse en el tablero internacional y a acercarse a sus aliados para que le ayuden en el futuro conflicto. B, ante la amenaza de guerra, cede en varios de los puntos exigidos pero le resulta imposible hacerlo en todos. El resultado será la activación de las alianzas creadas, la movilización militar de media Europa y al fin la guerra más traumática de la historia de la humanidad.

Reconozco que mi paralelismo tiene grandes fallos, para alivio de todos. Para construirlo, he obviado hechos de gran importancia que no apoyaban mi supuesta tesis, a saber: El ambiente internacional llevaba años enrareciéndose con las crisis marroquíes y balcánicas lo que dio lugar a la creación de rígidas alianzas enfrentadas; Austria era poderosa pero no hasta el punto que hoy lo es EEUU; Servia sí era una amenaza local que desde 1912 estaba en expansión territorial a costa de Turquía y Bulgaria; La ONU no es el Imperio Austro-Húngaro y los Inspectores no son la Policía Imperial; otros muchos más que me dejo en el tintero. Una vez explicado porqué las situaciones no son similares queda muy claro y nadie se lo tragaría, pero si lo dejo como el primer párrafo, sin ahondar en la cuestión, queda muy aparente y ominoso. A pesar de sus inexactitudes resulta muy útil, pues mi interés no es demostrar que la situación de 2002 podía haber conducido a la 3ª GM si se continuaba presionando, sino evidenciar que los paralelismos históricos no justifican nada, ya que son a gusto del consumidor y se basan en seleccionar los hechos que nos interesan y desestimar los que no apoyan nuestra versión. Son una de las peores formas de devolver a la Historia al yugo de la política, del que se supone se liberó en el siglo XIX.

1.12.04

Falacias Recurrentes

La Historia, cuando anda por casa, también tiene sus pequeñas falacias, sus frases hechas y comercializadas que son tomadas por verdaderas solo por que se las repite constantemente. De estas, mi preferida es aquella que se suelta automáticamente cuando alguien duda del valor de la Historia:

“La historia es importante porque aprendiendo de los errores del pasado podemos prevenir los del futuro.”

Es muy bonita y queda muy bien, pero me atrevería a decir que este tipo de argumento ha creado más problemas que beneficios. Y es que se le presentan dos fallas lógicas. Primera, la elección de un error histórico y la determinación de sus causas son procesos puramente subjetivos. Segundo, exige crear un paralelismo histórico entre la situación a resolver y el error histórico el cual es también subjetivo y a gusto de cada cual, ya que la historia ofrece ejemplos de todos los sabores.

Ejemplo:


Las guerras napoleónicas dieron al mundo una nueva forma de entender la estrategia. Grandes formaciones compactas se movían rápidamente por el campo, haciendo de la maniobra y la potencia de fuego las herramientas perfectas para desbaratar a un adversario que aún utilizaba tácticas antiguas.

El éxito de esta nueva táctica fue tal que se ganó numerosos adeptos y se hizo dogma. Durante todo el siglo XIX los generales planeaban sus batallas a la napoleónica, sin percatarse de que el mundo seguía rodando y que los avances tecnológicos proveían a los ejércitos de armas con más alcance y con mayor potencia de fuego, lo que por necesidad alteraba las condiciones de la batalla. Con la llegada de la guerra del 14 los generales aun seguían pensando en la guerra de maniobra. El resultado lo hemos visto todos en las películas: Masas de hombres cruzando tierra de nadie frente a fuego denso de ametralladoras y artillería.

Por desgracia el argumento de la Historia como
Magistra Vitae solo sirve para ponerla al servicio de la política y siempre con intenciones partidistas. Así nuestros amados líderes y opositores la tendrán siempre en boca suministrándoles nuevos argumentos con los que poder convencernos de la beatitud de sus medidas avaladas por la señora Historia.

La historia puede servir como inspiración a la hora de imaginar nuevas soluciones, pero nunca nos va a proveer de La Solución, ni garantiza que su conocimiento salvará al mundo. Al fin y al cabo es una disciplina que se reactualiza día a día, incansablemente.