4.12.04

El mundo plano y las lecciones de las mentes abiertas

Cuando a los escépticos se nos quiere reprender sobre nuestra cerrazón y cortedad de miras no faltan en boca de aquellos que aceptan las nuevas ciencias (cualquier cosa como ciencia, habría que decir) ejemplos ominosos que nos comparen con inquisiciones, sambenitos y ogros devoraniños. Uno de los grandes ejemplos que nos ofrecen es la creencia de la humanidad de que la tierra era plana y como una persona con mente abierta y capaz de trascender los dogmas de la época, convenció a los incrédulos, mediante hechos, de la certeza de aquello de lo que se reían por creerlo imposible.

Un ejemplo muy aleccionador que por desgracia, y muy convenientemente, no es más que un mito más falso que un euro de chocolate. La aventura de que la Iglesia sostenía contra toda evidencia que la tierra era plana y que todos aprendieron la cruda verdad cuando Colón llegó a América es un mito creado en el siglo XIX sin ninguna relación con la realidad.

Que la tierra es redonda estaba probado como mínimo desde el 340 a. C. gracias a varios métodos. A saber: la sombra de una estaca muy alta no era recta, como se podía suponer si la tierra fuese plana, sino que se curvaba siguiendo la superficie de la tierra. La sobra que la tierra proyectaba sobre la luna en un eclipse era circular. La estrella polar aparecía mas baja en el cielo según el observador se desplazase hacia el sur. Los objetos que aparecen en el horizonte lo hacen mostrándose desde su extremo más alto hasta el más bajo.

Estas pruebas aparecen en "De los cielos" de Aristóteles.

La cosmogonía del Génesis habla de una tierra similar a la mesopotámica: plana y cubierta por una bóveda pero, a pesar de eso, sólo durante los primeros años del cristianismo se discutió la esfericidad de la tierra Biblia en mano.
En los siglos IV y V los Santos Padres Agustín de Hipona y Basilio de Cesaréa en sus comentarios al Génesis no dan ningún interés a la controversia, aunque dicen conocer la teoría de la esfericidad de la tierra. Sólo existirán dos autores que traten de imponer la teoría de la tierra plana: Lactancio y Cosme Indicopleustes. Su incidencia en el panorama cultural de la Edad Media fue mínima, lo que no evitó que fuesen extensamente citados en el siglo XIX. Por ejemplo en el caso de Cosme, no será traducido del griego hasta el siglo XVIII, por lo que su obra tuvo muy escasa difusión.

Más tarde Isidoro de Sevilla es las "Etimologías" escritas alrededor del 600 defiende la teoría de la tierra redonda. Desde Veda el Venerable, a principios del siglo VIII, todos los autores cristianos admiten la tierra redonda. Así por ejemplo, cuando Tomás de Aquino comenta las teorías de Aristóteles no se limita a admitir la esfericidad sino que amplia lo dicho por el griego con nuevos datos de procedencia árabe.

Para cuando Colón tuvo la feliz idea de llegar a Asia cruzando el mar, nadie dudaba de que la tierra fuera redonda. Lo que se dudaba y se discutía era la superficie de ésta y solo gracias al wishful thinking de Colón, que creía que la distancia a Japón era un cuarto de la real, se pudo aventurar a su periplo marino.