1.12.04

Falacias Recurrentes

La Historia, cuando anda por casa, también tiene sus pequeñas falacias, sus frases hechas y comercializadas que son tomadas por verdaderas solo por que se las repite constantemente. De estas, mi preferida es aquella que se suelta automáticamente cuando alguien duda del valor de la Historia:

“La historia es importante porque aprendiendo de los errores del pasado podemos prevenir los del futuro.”

Es muy bonita y queda muy bien, pero me atrevería a decir que este tipo de argumento ha creado más problemas que beneficios. Y es que se le presentan dos fallas lógicas. Primera, la elección de un error histórico y la determinación de sus causas son procesos puramente subjetivos. Segundo, exige crear un paralelismo histórico entre la situación a resolver y el error histórico el cual es también subjetivo y a gusto de cada cual, ya que la historia ofrece ejemplos de todos los sabores.

Ejemplo:


Las guerras napoleónicas dieron al mundo una nueva forma de entender la estrategia. Grandes formaciones compactas se movían rápidamente por el campo, haciendo de la maniobra y la potencia de fuego las herramientas perfectas para desbaratar a un adversario que aún utilizaba tácticas antiguas.

El éxito de esta nueva táctica fue tal que se ganó numerosos adeptos y se hizo dogma. Durante todo el siglo XIX los generales planeaban sus batallas a la napoleónica, sin percatarse de que el mundo seguía rodando y que los avances tecnológicos proveían a los ejércitos de armas con más alcance y con mayor potencia de fuego, lo que por necesidad alteraba las condiciones de la batalla. Con la llegada de la guerra del 14 los generales aun seguían pensando en la guerra de maniobra. El resultado lo hemos visto todos en las películas: Masas de hombres cruzando tierra de nadie frente a fuego denso de ametralladoras y artillería.

Por desgracia el argumento de la Historia como
Magistra Vitae solo sirve para ponerla al servicio de la política y siempre con intenciones partidistas. Así nuestros amados líderes y opositores la tendrán siempre en boca suministrándoles nuevos argumentos con los que poder convencernos de la beatitud de sus medidas avaladas por la señora Historia.

La historia puede servir como inspiración a la hora de imaginar nuevas soluciones, pero nunca nos va a proveer de La Solución, ni garantiza que su conocimiento salvará al mundo. Al fin y al cabo es una disciplina que se reactualiza día a día, incansablemente.